Madrigal
Una habitación de hotel, sábanas blancas y una camiseta grande que se le escurre del hombro. A lo largo de 22 fotografías Ale Gordoa se mueve sobre la cama con encaje gris y mirada directa, entre la luz suave de la ventana y la madera del cabecero. Es la serie más doméstica y la más cercana de todas.
Avance
La serie
Ale Gordoa